CAMPAÑA DE CIRUGIA CON PROYECTO VISION

Ya de vuelta de Etiopia,  me siento feliz por los días pasados y el trabajo realizado pero como cada año, en nuestras campañas siempre tenemos sentimientos encontrados. Proyecto Vision. Campaña EtiopiaPor un lado sentimos la tristeza de comprobar la injusticia de la raza humana que permite un tercer mundo en el que la población vive en la miseria con desnutrición, ceguera e infinidad de problemas sanitarios y por otro la alegría que nos produce poder aportar nuestro granito de arena y sentir cada mañana el cariño y agradecimiento de los pacientes y sus familiares.

Este año, gracias a la campaña de recogida de gafas organizada por el H.U.R.S. hemos podido dar gafas de sol a todos nuestro pacientes operados y a muchos de sus familiares. Allí unas gafas de sol son un lujo que la mayoría no tienen dinero para comprar y muchos ni siquiera saben que existen esos aparatos que le hacen más cómoda su vision. En Etiopia hay una luz preciosa, pero no es buena para los recién operados de catarata o estrabismo.  La entrega de gafas ha sido uno de los momentos más emotivos de cada día pues todos las reciben con ilusión y alegría, se volvían locos probándoselas y viéndose con ellas puestas y nosotras hemos disfrutado mucho sintiéndonos un poco “Reyes Magos”.

Llevo colaborando con PV desde 2002 y cada año nuestra estancia es diferente y nos aporta algo nuevo. Este año uno de los momentos más emotivos, fue la gran alegría de Gebra, una chica preciosa con un estrabismo horrible que la hacía sentirse triste y cohibida. Vivía lejos y la dejamos en la clínica un día más (normalmente se van a las 24 horas) pues yo quería ver el ojo a las 48 horas, cuando bajara la inflamación.  Allí no tenemos roaming y la cobertura de wifi es solo junto al despacho de la clínica, en la zona por la que los pacientes se pasean. Cuando por la tarde-noche acudimos a ver si podíamos contactar con nuestras familias,  nos encontramos a la chica paseando con su padre. Estaba radiante y no sabía cómo darnos las gracias y a la mañana siguiente, al darle el alta seguía feliz, aunque en la foto que nos hicimos no fuera capaz de reflejar sus sentimientos.

Una de las características de estos pacientes pobres, es que su miseria y su ignorancia no les dejan manifestar todo lo que sienten, pero nosotros lo sabemos por la experiencia de tantos años y por poco que sonrían, sabemos que están felices.

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